sábado, 6 de enero de 2024

#34 - Hablemos de los sentimientos negativos.

Los sentimientos de maldad son superfluos. Lo veo así, sinceramente. Ya sabéis que soy muy radical comunicando mis valores y, desde luego, ahora no iba a ser diferente. Pero no estoy de broma, ¿me podéis decir un sentimiento de maldad que haga mejor a una persona? Cuando digo de maldad, me refiero a un sentimiento oscuro, vil... como el rencor, el odio, la envidia, la venganza, la ira... Sentimientos que, en definitiva, oscurecen el corazón de una persona.

Puedo decir con orgullo que no poseo ningún sentimiento de maldad, y motivos para tenerlos, los he tenido. No penséis que mi vida ha sido un camino de rosas. Me han traicionado, me han calumniado, me han insultado, me han juzgado sin conocerme... ¿Guardo algún tipo de rencor u odio? No... ¿Para qué hacer eso? Quizás pensaréis: "si tal persona te ha hecho esto, merece odio". Y yo os pregunto: ¿Lo que merezca una persona te tiene que convertir en un ser oscuro? Muchas personas se centran en dar lo que merece una persona según el sentido de justicia de cada uno, pero no se centran en seguir nuestras creencias de amor. Esto no quiere decir que tengamos que ser tontos, esto quiere decir que debemos ser el tipo de persona que queremos ser en base a unos valores de amor.

Primero hablemos del rencor. Si una persona del pasado que me hizo daño va y me habla, yo la voy a responder educadamente. ¿Quién sabe? Lo mismo ha cambiado esa persona, y dar una oportunidad en base a la carencia de rencor es algo bueno. Si veo que ha cambiado, no me importa seguir hablando con esa persona. Si se ha vuelto buena persona, me puede aportar cosas muy positivas. Filosóficamente hablando, esa opción existe, ¿quién sabe? Si veo que sus intenciones son malas, pues lo que haré será alejarme. No es necesario montar una pelea o discusión... pelearse o discutir sólo nos saca de nuestra paz espiritual, y eso no es bueno, con ignorar y alejarte de esa persona es suficiente. Y me preguntaréis: ¿Una persona puede cambiar? Sí, pero para que una persona cambie, se necesita introspección, autocrítica y voluntad de cambio. Si no tienes ninguna de esas tres cosas, no puedes cambiar, es imposible.

Segundo hablemos del odio. ¿Qué gana una persona odiando? Sólo genera sentimientos negativos. No voy a dejar que mi corazón se oscurezca por nadie. Una persona llena de maldad me caerá mal y no querré conversar con esa persona hasta que perciba algún cambio positivo y un arrepentimiento sincero.

Tercero hablemos de la envidia. Hablemos seriamente... ¿Tu vida va a cambiar porque a otra persona le vaya mejor que a ti? Yo creo que no tenemos que centrarnos en lo que tiene la otra persona. Es más, no tenemos que centrarnos en otra persona, directamente. Simplemente tenemos que luchar por conseguir lo que deseamos, y si alguien nos supera pues que nos sirva de inspiración para mejorar. Aquí lo importante es progresar, avanzar, aprender... Nada de fastidiar, ni criticar a alguien que le vaya mejor a nosotros. Vive y deja vivir.

Cuarto hablemos la venganza. Cuando una persona se quiere vengar, se quiere desquitar, quiere devolver el daño recibido multiplicado. En la venganza está el hecho de que un sentimiento negativo de pura maldad inunda tu ser para perjudicar a la otra persona en base a lo que te ha hecho anteriormente.

Quinto hablemos de la ira. Lo peor de este sentimiento es que muchas personas sienten ira con cosas banales. Pero ahora en serio... ¿Por qué tanto enfado? Las cosas son como son, hay que tomarlas con filosofía. La vida está hecha para ser feliz, disfrutar... hay que vivir en calma, paz... un sentimiento como la ira sólo te desestabiliza, te rompe por dentro y te vuelve una persona violenta. ¿La agresividad es la solución? Es la gran pregunta con una respuesta obvia: NO. La hostilidad no sirve de nada.

Sexto y último hablemos de la soberbia. Una persona que se cree estar por encima que otra persona y la trata menospreciándola, es una persona que a mí me repele mucho. Nunca me han caído bien las personas con soberbia, siempre he tomado un camino que vaya más encaminado a la igualdad. Yo no me creo mejor que nadie, tampoco me considero inferior a nadie. Todos somos personas, con sentimientos, corazón, alma... nadie merece ser menospreciado en el trato si esa persona no te ha hecho nada malo. Hay que tratar siempre con respeto.

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