Hay muchas veces en la vida en la que no nos reconocemos ni a nosotros/as mismos/as. Hacemos cosas por las que el instinto humano prioriza en nuestro ser más que la razón. Yo creo que esto es algo que le ha pasado a todo el mundo. He visto muchas cosas de las personas: venganza, rencor, deseos maliciosos, odio, ira, hostilidad... A mí me ha llegado a pasar alguna vez que otra que actúo bajo el sentimiento del momento, ¿y a quién no? Cuando sentimos rabia, ya sea por celos; por injusticia; por malas actitudes; por sentirnos engañados... Todo eso es completamente normal. A veces cuando pensamos en frío cómo hemos actuado, nos decimos: "esto que he hecho no me gusta, no quiero ser así". A veces no nos identificamos cuando nos dejamos llevar por ese sentimiento del momento que ya he mencionado. De hecho, hablé en el blog en un post llamado "Lo que nos define". Ahí hablaba de cómo los estados de animo modifica nuestra conducta y de cómo las acciones impulsivas y poco meditadas puede llevarnos a actuar erróneamente cuando esa no es nuestra intención. Yo he estado deprimida hace cinco años... ¡Yo! ¡Que soy de naturaleza alegre!, pues imaginaros... ese estado te cambia por completo la mentalidad. Definirnos por estar en un estado que modifica el cerebro, no se acerca a la realidad. El caso, y no me quiero desviar, es que somos seres humanos y todos hemos errado alguna vez. TODOS. Yo tengo una filosofía con esto: "no es malo equivocarse, lo verdaderamente malo es no aprender del error". Y lo importante aquí es vigilar nuestra conducta, hacer autocrítica de lo que hemos hecho mal, aprender del error y tratar de no volverlo a hacer más. Si somos autocríticos, conseguiremos revelar una verdad que a posteriori podemos aprender y cambiar a algo mejor.
En estos últimos años he conocido a personas deprimidas, y yo las entiendo porque yo estuve en ese estado, y mi propósito es ayudar a esas personas y no abandonarlas. Fijaros cómo son las cosas: a mí me abandonó la que era, por aquel entonces, mi mejor amiga hace cinco años cuando yo estaba en depresión... y se siente como una puñalada porque yo la amistad sí le doy mucha importancia. Pero bueno, no me voy a desviar. El caso es que mi manera de ayudar es contar un poco lo que me ayudó a mí, por eso vuelvo a la premisa de este post: "Lo más importante es querer ser como deseéis ser y tratar de no desviaros de ese camino".
¿Qué pasa si no sabéis quién queréis ser?
Probad a fijaros en todas las personas que os rodea; en todas las que habéis conocido; fijaros incluso en personajes ficticios si hace falta. Todo lo que admiréis, todo lo que os guste, todo lo que os enamore de alguien... si deseáis implementarlo en vuestra personalidad, hacedlo. Poco a poco os iréis construyendo. Lo realmente importante es convertiros en alguien que vosotros deseéis ser, de esta manera lograréis amaros a vosotros mismos (esto es algo sumamente esencial).
Meteros siempre en vuestra cabeza estas tres palabras: "Quiero ser yo". Poder amaros a vosotros/as mismos/as tendrá unas ventajas increíbles. A mí me ha ayudado mucho; me amo a mí misma. Tengo lo mejor de lo que siempre he tenido, y he cambiado lo peor por cosas mucho más sanas. Yo ahora mismo tengo mucha empatía. Me esfuerzo muchísimo por entender a las personas y tratar de no herirlas. Me esfuerzo también en no querer depender de nadie de ninguna manera y tener una base más independiente. Recordad que diciendo esto yo no gano nada: me gusta ayudar y ser lo más altruista posible. Si he logrado ayudar a alguien, aunque sea sólo a una persona, me sentiré completamente feliz.
miércoles, 27 de diciembre de 2023
#33 - Tres palabras que cambiará vuestra vida: Quiero ser yo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario