miércoles, 27 de diciembre de 2023

#33 - Tres palabras que cambiará vuestra vida: Quiero ser yo.

 Hay muchas veces en la vida en la que no nos reconocemos ni a nosotros/as mismos/as. Hacemos cosas por las que el instinto humano prioriza en nuestro ser más que la razón. Yo creo que esto es algo que le ha pasado a todo el mundo. He visto muchas cosas de las personas: venganza, rencor, deseos maliciosos, odio, ira, hostilidad... A mí me ha llegado a pasar alguna vez que otra que actúo bajo el sentimiento del momento, ¿y a quién no? Cuando sentimos rabia, ya sea por celos; por injusticia; por malas actitudes; por sentirnos engañados... Todo eso es completamente normal. A veces cuando pensamos en frío cómo hemos actuado, nos decimos: "esto que he hecho no me gusta, no quiero ser así". A veces no nos identificamos cuando nos dejamos llevar por ese sentimiento del momento que ya he mencionado. De hecho, hablé en el blog en un post llamado "Lo que nos define". Ahí hablaba de cómo los estados de animo modifica nuestra conducta y de cómo las acciones impulsivas y poco meditadas puede llevarnos a actuar erróneamente cuando esa no es nuestra intención. Yo he estado deprimida hace cinco años... ¡Yo! ¡Que soy de naturaleza alegre!, pues imaginaros... ese estado te cambia por completo la mentalidad. Definirnos por estar en un estado que modifica el cerebro, no se acerca a la realidad. El caso, y no me quiero desviar, es que somos seres humanos y todos hemos errado alguna vez. TODOS. Yo tengo una filosofía con esto: "no es malo equivocarse, lo verdaderamente malo es no aprender del error". Y lo importante aquí es vigilar nuestra conducta, hacer autocrítica de lo que hemos hecho mal, aprender del error y tratar de no volverlo a hacer más. Si somos autocríticos, conseguiremos revelar una verdad que a posteriori podemos aprender y cambiar a algo mejor.

En estos últimos años he conocido a personas deprimidas, y yo las entiendo porque yo estuve en ese estado, y mi propósito es ayudar a esas personas y no abandonarlas. Fijaros cómo son las cosas: a mí me abandonó la que era, por aquel entonces, mi mejor amiga hace cinco años cuando yo estaba en depresión... y se siente como una puñalada porque yo la amistad sí le doy mucha importancia. Pero bueno, no me voy a desviar. El caso es que mi manera de ayudar es contar un poco lo que me ayudó a mí, por eso vuelvo a la premisa de este post: "Lo más importante es querer ser como deseéis ser y tratar de no desviaros de ese camino".

¿Qué pasa si no sabéis quién queréis ser?

Probad a fijaros en todas las personas que os rodea; en todas las que habéis conocido; fijaros incluso en personajes ficticios si hace falta. Todo lo que admiréis, todo lo que os guste, todo lo que os enamore de alguien... si deseáis implementarlo en vuestra personalidad, hacedlo. Poco a poco os iréis construyendo. Lo realmente importante es convertiros en alguien que vosotros deseéis ser, de esta manera lograréis amaros a vosotros mismos (esto es algo sumamente esencial).

Meteros siempre en vuestra cabeza estas tres palabras: "Quiero ser yo". Poder amaros a vosotros/as mismos/as tendrá unas ventajas increíbles. A mí me ha ayudado mucho; me amo a mí misma. Tengo lo mejor de lo que siempre he tenido, y he cambiado lo peor por cosas mucho más sanas. Yo ahora mismo tengo mucha empatía. Me esfuerzo muchísimo por entender a las personas y tratar de no herirlas. Me esfuerzo también en no querer depender de nadie de ninguna manera y tener una base más independiente. Recordad que diciendo esto yo no gano nada: me gusta ayudar y ser lo más altruista posible. Si he logrado ayudar a alguien, aunque sea sólo a una persona, me sentiré completamente feliz.

miércoles, 25 de octubre de 2023

#32 - ¿Dónde queda el honor?

Para mí una de las cosas más importantes que puede tener una persona es honor, pero... ¿qué es el honor? La RAE lo define como: "Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo". Yo estoy de acuerdo con esa definición, ya que ser fiel a tus valores morales es algo que una persona debe portar con todo el orgullo del mundo. Esto, aunque parezca que todo el mundo lo tiene, la realidad me hace ver que no es tan así, y ahora os voy a contar algo que ha sucedido de verdad.

El pasado 25 de Agosto yo me enfadé mucho con las personas que aplaudieron a Luis Rubiales tras el abuso de poder que había cometido con Jenni Hermoso al darle un beso no consentido en los labios. Bien, recuerdo que aquel día mi padre dijo: "todo el mundo tiene un precio". Ahí me di cuenta de una cosa: mi padre no me conoce en absoluto. Y lo digo en serio, ¿eh? Mi padre se equivoca al pensar que todo el mundo tiene un precio... ¿Por qué? ¡Porque yo no tengo un precio! Evidentemente cuando digo que no tengo un precio, me refiero a ir en contra de mis valores, como hizo, por ejemplo, Luis de la Fuente y Jorge Vilda al aplaudir el discurso de Rubiales. Y es que yo estoy casi segura de que Luis de la Fuente y Jorge Vilda aplaudieron el discurso de Rubiales porque él era su jefe, amigo o lo que sea. Lo que pretendo decir es que una persona no debe ir en contra de sus valores por mucho dinero que el jefe te dé en tu trabajo o por mucho que sea tu amigo: ¿dónde queda el honor?

Si a mí el día de mañana me dicen: "Patri, te ofrezco un millón de euros si defiendes el tuit de Mikel Camps". Yo le respondería: "Jamás defenderé a una persona que incita el odio". Para la gente que no lo sepa, Mikel Camps es un directivo del Barcelona que ha actuado de una manera muy asquerosa con Vinicius sin venir a cuento diciendo lo siguiente: "No es racismo, se merece una colleja por payaso y vacilón, qué representan estas bicicletas innecesarias y sin sentido en el centro del campo". Aquí el tuit:


Lo que quiero decir con esto es que yo no me vendo. Mi honor no se vende. Si me ofrecen un millón de euros por otra cosa como teñirme el pelo de color rosa o raparme una ceja... pues lo haría porque eso no me importa, pero... ¿ir en contra de mis valores? Eso jamás lo haría. Nunca jamás me veréis arrodillarme ante una persona de alta alcurnia; tampoco me veréis aplaudir a algo moralmente asqueroso; ni tampoco me veréis recular si considero que estoy actuando bien. Yo soy como soy, y por eso siempre voy a tratar de hacer lo correcto sin corromperme. Es una pena que muchas personas sí se corrompan por dinero, fama u otros deseos personales, pero yo eso jamás lo haré.