Hoy quiero escribir algo personal sobre mí. De hecho diría que es muy, muy, muy personal. Voy a hacer honor al nombre del blog y, sin que sirva de precedente, voy a hablar sobre dos sueños que he tenido hoy. He dudado si subir algo tan personal al blog, finalmente me he decantado en hacerlo porque hablar de algo que me hace muy feliz, no debe ser considerado como algo malo, más bien debe ser considerado como un ejemplo de amor (ya sabéis que cuando hablo de amor, no me refiero a algo romántico, si no a un sentimiento bonito que hay en nuestros corazones). Me da igual si alguien se ríe de mí o qué sé yo... y me da igual porque soy feliz en base a un gesto de amor sincero, y eso debe ser, de hecho, un ejemplo para todo el mundo.
Ya hablé en su día sobre lo especial que es Cristina Gaztelu para mí, y lo seguirá siendo para siempre, eso no va a cambiar. Ella es mi referente, un ejemplo a seguir, y todo es gracias a una bondad sin límites que posee.
Sobre las 8:00 a.m. soñé con ella, soñé que estaba en un aula con ella y con más estudiantes. Y después de una rocambolesca situación divertida con unos exámenes, acabé abrazando a la espalda de Cristina en plan guay. Lo sentí muy agradable, dulce y bello... me desperté y aquel abrazo que sentí fue genial... me hizo feliz haber soñado con ella, muy feliz.
Pero seguía teniendo sueño, así que me volví a dormir, y volví a soñar sobre las 10:00 a.m. En este segundo sueño estaba en la casa de Cristina. Cuando vi a Cristina le dije: «¿Sabes que hoy he soñado contigo?», refiriéndome, curiosamente, al sueño anterior que tuve. Me preguntó qué había soñado, y le conté mi sueño anterior con todo lujo de detalles. Después de contárselo, le pedí si podía abrazarla, ella aceptó y nuevamente la abracé, pero esta vez me quedé más tiempo abrazada a ella, la achuché (tampoco muy fuerte porque obviamente no la quería dañar)... Me sentía tan a gusto abrazándola... Lo mejor era la sensación de cariño que recorría mi cuerpo... Fue todo excesivamente bonito. Después del abrazo le di un beso en la mejilla, y ella me lo devolvió. Después de eso, no recuerdo más del sueño.
Quiero decir una cosa. Soñar con Cristina es una oportunidad para mí de pasar tiempo con ella. Sé que no es real y que es un sueño, pero los sueños se viven como algo real... y, las sensaciones son reales. Por eso me desperté más feliz que nunca... porque las sensaciones positivas de cariño eran muchas, y abrazar a una persona a la que admiro y respeto mucho es lo mejor del mundo desde mi punto de vista.
¿Por qué escribo algo tan personal? También es porque no quiero olvidar esos sueños, ni las sensaciones con el pasar del tiempo, lo quiero inmortalizar con palabras. Es que, aún recuerdo cómo hubo una explosión de cariño en mi interior que hizo que quisiera abrazarla más fuerte pero con cuidado para no dañarla. En fin, muchos sentimientos bonitos que a mí desde luego me han hecho muy feliz para iniciar el día con una alegría.
Si hay un consejo que les pueda dar a las personas, es que vivan su vida con amor, en serio... van a ser más felices, disfrutarán más de la vida y las vivirán momentos que merecen mucho la pena.
Recuerdo un programa de televisión bastante casposo con el mismo título de tu entrada. Desde hace tiempo que no me acuerdo de lo que sueño.
ResponderEliminarNo sé qué programa es, así que bueno... será coincidencia.
EliminarYo tengo el problema de que nunca me acuerdo de mis sueños (empiezo a dudar de que sueñe por la noche, pero dicen que todo el mundo sueña, pero no te acuerdas), y me da rabia no poder acordarme, siento como que me estoy perdiendo una parte importante de mi vida, una fuente de inspiración.
ResponderEliminarDicho esto, al leer estas palabras he tenido una sensación más triste que feliz, pues cuando despiertas te das cuenta que no es real, que nunca ha pasado, conocer esa verdad debe ser algo deprimente...
Yo tampoco me suelo acordar de lo que sueño, excepto si es un sueño impactante... si es un sueño impactante, sí me acuerdo.
EliminarYo me lo tomo de diferente manera, para mí es una oportunidad de poder pasar tiempo con Cristina, y eso lo valoro como no lo puedes ni imaginar. Vivimos los sueños como si fuera algo real, por lo tanto, para mí fue algo real (tanto es así que cuando soñamos, no diferenciamos un sueño de la realidad, por eso lo viví como algo auténtico). Las sensaciones que tuve de cariño, de amor... eso sí lo pude sentir, el sentimiento tan bonito, dulce, agradable que sentí al abrazarla también los pude sentir, y eso me hizo feliz.