Esta es una pregunta que me he estado haciendo muy a menudo: "¿Qué es lo que nos define?".
Quiero dejar claro que no hablaré del físico (aunque muchas personas, por desgracia, definen a otras por el físico). También diré que lo que nos define no es aquello que la gente puede decir y que apenas nos conoce. Quiero hablar de que, lo que nos define va más enfocado a una realidad honesta acerca de nosotros mismos.
Muchas veces he pensado que lo que nos define son nuestras acciones, ya que una acción muestra una realidad. Pero... ¿es eso lo que nos define? Quizás esperáis un SÍ como respuesta, pero en mi modo de ver (repito que es mi modo de ver), no todo es tan fácil, pues en lo desconocido podemos actuar de una manera muy inesperada y aleatoria debido a la espontaneidad (de aquí surgen miles de cagadas indeseadas), y todo por no haber meditado bien en cómo QUEREMOS Y DESEAMOS actuar realmente. Por ejemplo, alguien que amamos nos dice que se marcha a otro país a estudiar o trabajar porque es su oportunidad única. En primera instancia, podemos actuar egoístamente y pedirle que no se marche, podemos hacer chantaje emocional... pero realmente no quisimos hacer eso, nos dejamos llevar por un sentimiento egoísta por puro instinto, pero no somos así realmente. Somos una persona que le deseamos lo mejor y que sea feliz. No queremos ser egoístas, queremos pensar en su bienestar. Por lo tanto, algunas acciones, las cuales nos dejamos llevar más por una impulsividad en la que no se ha meditado nada... no nos puede definir realmente porque una acción más meditada hace que la acción sea más personal y genuina. Luego están los estados de ánimo, que nos "modifica" nuestro modo de actuar dependiendo de cómo nos sintamos. ¿Acaso alguien que decide invitar a terceras personas porque ha recibido una buena noticia y está de buen humor se la puede definir como una persona generosa? No. Al igual que una persona que vive un momento triste no se la puede definir como una persona fría. Por lo tanto, las acciones no pueden llegar a definir a una persona.
Lo primero de todo, es empezar desde el principio, que es la niñez y la adolescencia del ser. Yo creo que todo cuenta, todo influye, empezando por todo tipo de experiencias vividas, algunas que marcan negativamente, otras positivamente. Luego está la educación, que obviamente cuenta muchísimo, al igual que el entorno. Después están los medios de comunicación, lo que vemos, lo que escuchamos... todo cuenta, todo influye. Pero esto, no es lo que define a una persona, porque hay demasiados factores externos, y todo lo externo hace que todo se vuelva muy variable e impersonal. Es como que somos un lienzo en blanco, y los factores externos a la persona van pintando sobre dicho lienzo. Eso no puede definir a la persona.
Para deshacernos de los factores externos, está la filosofía. La filosofía nos ayuda a verlo todo con perspectiva, nos ayuda a pensar con mayor rigor, a hacernos millones de preguntas que, por suerte, nos ayuda a cuestionarnos cosas que antes la dábamos como algo seguro. La filosofía nos enseña a pensar con criterio propio. Olvidamos todo lo que nos han enseñado porque empezamos a dudar y a buscar respuestas mediante la reflexión más profunda. La filosofía es buena porque nos "resetea", nos ayuda a comprender que hay un sin fin de cosas que deben ser analizadas. Todo empieza desde la duda... un camino largo que, para llegar a la meta, debes de ir más allá del análisis, de la reflexión y del amplio abanico de posibilidades. De esta manera podrás ir, poco a poco, vislumbrando una conclusión. La conclusión será firmemente personal... y eso es bueno para determinar cómo piensas y cuál es tu filosofía. Todo lo que sea personalmente tuyo, nos ayudará a definirnos.
Pero... ¿Qué es lo que nos define de verdad?
Lo que realmente nos define, es una construcción constante de nuestro YO. Yo creo que todo ser humano está en construcción. Yo creo que para definirnos, debemos de ser seres completos en conocimiento de lo que nos rodea, de nuestras propias limitaciones y experiencias de cosas que son nuevas para nosotros, y todo eso no lo llegamos a lograr nunca con plenitud porque siempre habrá algo nuevo. Pero no quiero dejaros sin respuesta. La construcción de nuestro YO tiene unos cimientos, una base... algo puro. ¿Qué son esos cimientos y esa base? Lo que DE VERDAD HAY EN NUESTRO CORAZÓN. Para ello se requiere una enorme honestidad y una enorme introspección con respecto a nuestro deseo más puro de lo que queremos ser y convertirnos.
Debemos ser conscientes que no nos conocemos lo suficiente, porque en algún momento dado vemos facetas de nosotros que quizás no nos hayamos planteado bien y no nos guste, no esperábamos que fuéramos a ser algo que nos disgusta. Por ejemplo, cuando vives una situación nunca antes vivida, totalmente nueva para ti, es muy posible que actúes de una forma que ni tú mismo/a te esperas. Esto nos ayuda a conocer mejor lo que desconocemos de nosotros, y si nos disgusta... pues a cambiar ese rasgo con autocrítica y voluntad de cambio para seguir construyendo nuestro YO. Como ya he dicho, somos una construcción constante de nuestro YO, evolucionamos constantemente a lo que nuestro corazón quiere de forma más honesta. Por ello, nuestros cimientos siempre nos ayudará a reconducir la construcción, pues nuestro deseo más puro de ser de una manera, crea una determinación férrea en nuestras acciones y decisiones futuras para encaminarnos a lo que nos define bajo una decisión personal genuina.
Concluyo: No nos podemos definir de forma específica, somos seres de evolución ilimitada que desconocemos muchas cosas de nosotros mismos y de lo que nos rodea, pero sí nos podemos definir por el sentimiento más puro y honesto que hay en nuestros corazones sobre lo que deseamos ser y convertirnos.